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Autónomo o SL en 2026: ¿qué opción me conviene?

Autónomo o SL en 2026: ¿qué opción me conviene?

Circula una cifra por foros y despachos: a partir de 60.000 € de beneficio, monta una SL. Es una referencia de mercado razonable, pero no es una norma ni sale de ninguna ley. Decidir entre autónomo o SL con una cifra suelta es la manera más rápida de acabar pagando una estructura que no necesitas.

Los 60.000 € son una orientación, no un umbral

Ese número funciona como atajo mental porque a partir de cierto beneficio el tipo marginal del IRPF supera al del Impuesto sobre Sociedades. Hasta ahí, correcto.

El problema es que el atajo ignora tres variables que cambian el resultado por completo: cuánto dinero necesitas sacar de la empresa para vivir, la escala autonómica del IRPF de tu comunidad, y cuánto piensas reinvertir. Dos personas con el mismo beneficio pueden llegar a conclusiones opuestas.

Trátalo como una señal para sentarte a hacer números, no como una respuesta.

Escala progresiva frente a tipo fijo: así tributa cada uno

El autónomo tributa por IRPF con una escala progresiva. La escala estatal de 2026 no cambia respecto a 2025: 9,5% hasta 12.450 €, 12% hasta 20.200 €, 15% hasta 35.200 €, 18,5% hasta 60.000 €, 22,5% hasta 300.000 € y 24,5% en adelante. A eso hay que sumarle el tramo autonómico, de modo que los tipos que acabas soportando rondan el doble de esas cifras y varían según dónde residas.

La sociedad tributa por el Impuesto sobre Sociedades a tipo fijo. En 2026 el tipo general es del 25%, pero hay tipos reducidos que cambian mucho el panorama:

  • Microempresas (cifra de negocio inferior a 1 millón de euros): 19% sobre los primeros 50.000 € de base imponible y 21% sobre el resto.
  • Pymes (cifra de negocio inferior a 10 millones): 23%.
  • Entidades de nueva creación: 15% en el primer ejercicio con base positiva y en el siguiente.

La Ley 7/2024 traza una bajada progresiva de estos tipos hasta 2027-2028, así que el escenario seguirá moviéndose.

Comparativa rápida

Autónomo

Sociedad limitada

Impuesto principal

IRPF, escala progresiva

Sociedades: 25% general; 19%/21% microempresa; 23% pyme; 15% nueva creación

Constitución

Alta censal y RETA, sin coste registral

Vía CIRCE con estatutos tipo, orientativamente unos 100 €; en torno a 250 € con estatutos propios

Capital mínimo

No aplica

1 €, con condiciones mientras no llegue a 3.000 €

Responsabilidad

Todo el patrimonio presente y futuro

Limitada al capital, salvo responsabilidad del administrador

Contabilidad

Libros registro fiscales

Plan General Contable, libros legalizados y cuentas anuales en el Registro Mercantil

Cotización

Tramo según rendimientos netos

Autónomo societario: base mínima 1.424 €

Gestoría (rangos de mercado)

60-80 €/mes online, 75-120 €/mes presencial

Desde unos 150-160 €/mes + IVA, con extras aparte

Sacar dinero de la SL cuesta dinero

Aquí es donde se rompe la comparación ingenua de tipos. El beneficio de una SL no es tuyo: es de la sociedad. Para que llegue a tu cuenta hay dos caminos, y los dos tributan otra vez.

El primero es la nómina de administrador o de socio trabajador. Es gasto deducible para la sociedad, lo cual está bien, pero tributa en tu IRPF por la escala progresiva y arrastra cotización.

El segundo es el reparto de dividendos, que va a la renta del ahorro después de que la sociedad ya haya pagado su impuesto. La escala de 2026 es esta:

Base del ahorro

Tipo

Hasta 6.000 €

19%

6.000 – 50.000 €

21%

50.000 – 200.000 €

23%

200.000 – 300.000 €

27%

Más de 300.000 €

30%

Por eso la SL luce mejor cuanto más beneficio reinviertas y peor cuanto más necesites vivir de él.

Responsabilidad y capital de 1 €: la letra pequeña

Como autónomo respondes de tus deudas con todo tu patrimonio, presente y futuro. La figura del Emprendedor de Responsabilidad Limitada permite proteger parcialmente la vivienda habitual, pero es una limitación acotada, no un escudo general.

En la SL la responsabilidad se limita al capital aportado. Con dos matices que conviene no perder de vista: la responsabilidad del administrador tiene sus propios supuestos, y muchos bancos piden avales personales a los socios para financiar a una sociedad joven, con lo que la limitación se diluye justo donde más importaría.

Qué implica constituir con 1 € de capital

La Ley 18/2022 (Crea y Crece) permite constituir una SL con 1 € de capital social. Pero mientras el capital sea inferior a 3.000 €:

  • Hay que destinar a reserva legal el 20% del beneficio hasta alcanzar esa cifra.
  • Si la sociedad se liquida con patrimonio insuficiente, los socios responden solidariamente de la diferencia hasta esos 3.000 €.

No es una trampa, pero tampoco es constituir gratis: es aplazar la aportación con condiciones.

Lo que cuesta mantener una SL

Una sociedad exige contabilidad ajustada al Plan General Contable, libros legalizados, cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil, el Impuesto sobre Sociedades (modelo 200) y sus pagos fraccionados (modelo 202). Todo eso se traduce en horas y en honorarios.

Como referencia de mercado, la gestoría de un autónomo sin empleados se mueve entre 60-80 € al mes más IVA en formato online y 75-120 € en despacho presencial, mientras que la de una sociedad arranca en torno a 150-160 € más IVA, con las cuentas anuales, los libros y las nóminas facturándose normalmente aparte.

El autónomo societario y la base mínima de 1.424 €

El administrador de una SL suele estar obligado a cotizar en el RETA como autónomo societario, con una base mínima de 1.424 € en 2026, muy por encima de las bases más bajas de la tabla general. Y no siempre puede acogerse a la tarifa plana. Es un coste fijo que hay que meter en la hoja de cálculo desde el primer mes.

Carlos, 45.000 € de beneficio: los números

Carlos tiene una consultora en Madrid. Prevé cerrar el año con 45.000 € de beneficio y necesita 30.000 € para vivir. Los cálculos que siguen son una aproximación: no incluyen mínimos personales, reducciones ni particularidades autonómicas, y usan la escala estatal duplicada como estimación del tipo total.

Como autónomo. Su rendimiento neto mensual ronda los 3.750 €, lo que lo sitúa en el tramo de 3.620 a 4.050 €. Cotizando por la base mínima de ese tramo (1.601,31 €) paga unos 503 € al mes, unos 6.036 € al año. Por IRPF, sobre 45.000 € le saldrían en torno a 12.350 €. Total aproximado: unos 18.400 €.

Como SL microempresa. Se paga una nómina de 30.000 €, que es gasto deducible, y deja 15.000 € en la sociedad. El Impuesto sobre Sociedades al 19% sobre esos 15.000 € son 2.850 €. Su IRPF por la nómina de 30.000 € ronda los 7.165 €. Y la cuota de autónomo societario sobre la base mínima de 1.424 € son unos 447 € al mes, unos 5.365 € al año. Total aproximado: unos 15.380 €.

Parece que gana la SL por unos 3.000 €. Pero esos 12.150 € que quedan en la sociedad después de impuestos no están en el bolsillo de Carlos. Si los reparte como dividendo, paga un 19% sobre los primeros 6.000 € y un 21% sobre el resto: unos 2.430 € más. La diferencia real se queda en unos pocos cientos de euros, y se la come el sobrecoste de gestoría, contabilidad y cuentas anuales.

La conclusión no es que la SL sea mala, sino que a ese nivel de beneficio, y necesitando sacar casi todo, la sociedad no aporta ventaja fiscal. Si Carlos pudiera dejar 15.000 € dentro para reinvertir, la película cambiaría.

¿Y la imagen frente a los clientes?

Es un argumento real, aunque menor de lo que se dice. En algunos sectores y con determinados clientes corporativos, tratar con una SL abre puertas que un autónomo tiene más difícil, sobre todo en licitaciones y en procesos de homologación de proveedores.

En otros muchos —servicios profesionales, consultoría, oficios, comercio de proximidad— el cliente ni pregunta. Si el único motivo para constituir es la imagen, es un motivo caro.

Cuándo NO merece la pena constituir una SL

  • Cuando necesitas sacar prácticamente todo el beneficio para vivir: la doble tributación anula la ventaja del tipo fijo.
  • Cuando los ingresos son irregulares o todavía no están consolidados. Los costes fijos de la sociedad no bajan los meses malos.
  • Cuando el beneficio está por debajo del entorno orientativo del que hablábamos y no hay reinversión prevista.
  • Cuando el motivo es blindar el patrimonio pero el banco te va a pedir aval personal igualmente.
  • Cuando no vas a poder atender las obligaciones formales. Una sociedad mal llevada genera problemas que un autónomo no tiene.

Elegir entre autónomo o SL es una decisión de estructura, no una apuesta fiscal: depende de cuánto ganas, cuánto retiras, dónde resides y qué riesgo asumes. En A-Asesoría Integral (Madrid y Santa Cruz de Tenerife) hacemos ese cálculo con tus cifras reales antes de constituir nada, y si la respuesta es quedarse como autónomo, te lo decimos.

Última actualización: septiembre de 2026. La normativa cambia con frecuencia; confirma los importes y plazos vigentes antes de presentar cualquier trámite.

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